una lectura matutina del diario me escupió esto
''Uno de los pocos valores que están en alza durante esta crisis son aquellos que nos acercan a Dios, la fe y la oración. Lo anterior no es la tesis de un predicador ni de un salvador de almas. Lo dicen las últimas encuestas sobre religión y la debacle económica: según informó la revista New Scientist en su última edición, durante los periodos de depresión financiera las iglesias evangélicas de Estados Unidos aumentan en un 50% su número de feligreses. Y un reporte de la iglesia anglicana confirmó recientemente esta tendencia, cuando informó un incremento de 28% de las visitas en su sitio de plegarias por internet.
¿Por qué recurrimos tan facilmente a Dios? La capacidad del ser humano de creer en una fuerza divina ha intrigado a la ciencia desde siempre. Hasta el momento, la teoría mas aceptada es de corte antropológico. Las religiones surgen como una adaptación evolutiva que facilitó la sobrevivencia de nuestros antepasados. Una creencia compartida otorgó cohesión social a las tribus para cooperar en labores como cacería y recolección de alimentos, y así superar a otros grupos. Y esto bastó para que la idea de una divinidad permeara sociedades y generaciones.
Pero con el debate que se inició en algunos paises como Estados Unidos, cuando se enfrentaron creacionistas y darwinianos, surgieron nuevos enfoques. Hoy, la ciencia tiene una explicación que puede ser más sorprendete: la idea de Dios es un sello distintivo que viene con nuestro ADN. Se aloja en nuestra arquitectura mental. El cerebro está programado no sólo para pensar, sino también para creer en fuerzas que van más allá de lo material, de lo posible, de lo que es lógicamente comprobable''
plop
para reirse o llorar.
la tercera, tendencias. S. Urbina y S. Lira los geniales periodistas.
jueves, 19 de febrero de 2009
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