lunes, 12 de enero de 2009

Sobre escupos y seguros de vida




Con una espalda agotada y un par de ojos luchando contra la fuerza gravitacional, Simón se encontraba en las puertas del dualismo Sueño-Realidad.
El sueño y la reflexión pragmática todavía no se polarizaban: Se estrechaban la mano verdadera: Esa que se dan dos hermanos vivos.

Y Simón se puso a pensar sobre los seguros de vida. Era sorprendente que un seguro de vida, fuera la prueba que evidenciaba el reconocimiento de los humanos para con la existencia de la vida. Si todo cliente de tal empresa feneciera, ¿Por qué se imaginará que la vida de sus hijos continúa?

Estoy desvariando palabras, estoy aturdido y sin razón. Acuérdate Simón que te falta tino, acuérdate de las puertas.

Y en esa agonía confusa, Simón se enojó. Escupió al cielo un gargajo (o pollo) (amarillo verdoso, criatura de una neumonía cariñosa).
Lógicamente (como sucede en los sueños), la flema ascendió pues Newton afirma que… (…) . Y luego bajó, porque Newton igualmente formula que "todo lo que sube…". Pero como Freud le advertía que terminar en ridículo puede ser causa de un trauma, nuestro fastidiado protagonista se crispó y decidió eludir lo que también le anticipaba Murphy: "si algo puede suceder, sucederá".

Así, mi abdomen se contrajo, y mi cabeza se irguió precipitadamente. Por fortuna me encontraba en una cama,,, perdón, en mi cama. Y sin olvidar la porfía del sueño, encontré un momento de lucidez al darme cuenta que el escupitajo no me caía en la cabeza: se había quedado en el sueño. Y la analogía se tornó evidente.

Mi realidad es al sueño, como la muerte a la vida.
Y así: la flema (o pollo) le pertenece al sueño finito, como el seguro le pertenece a la vida FINITA.

Ya tenía el argumento adecuado. La vida no continúa.
PADRES: ¡¡No se esmeren en creer que sus hijos seguirán creciendo!!

MIERDA… ¿Pero qué sucedería si el escupo cayera en el sueño mientras yo me encuentro despierto?

En ese caso, la vida sería navegar por dos realidades distintas, cuya continuidad no dejaría de existir por separado.

AMIGOS: sé que esto parece Mea culpa de Carlos Pinto. Sin embargo, no es tan descabellado. Si muchos creen que la vida continúa ¿Por qué no ha de proseguir el sueño también?

Y dale que dale redundado, me puse pesado.
Pero déjenme formular la última pregunta:

¿Qué pasa si despertando de esta pesadilla, se me desploma el gargajo del sueño en la realidad?

(Remate:
Un amigo vagabundo me respondió:
-Cuando sueño con mujeres sensuales,,, Naturalmente el escupo se despide en el (o del) sueño y se derrama en la realidad.

Pongámonos serios, por favor: la vida es una chacota.)


Simón.

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